Rastros

Que triste es ver que ni siquiera los rastros del ayer eran verdad. La memoria traicionera siempre me hace olvidar lo indebido, y me recuerda lo que quiero dejar atrás. Y no me deja.
Se pega a mi mente a diario, y no me deja. 

¿Por qué sufrimos tanto? ¿Por qué lloramos tan fuerte y tan hondo? Yo al menos he llegado a sentir que el dolor me traspasa el pecho, el corazón es solo una herida superficial, cuando te hieren el alma. Es en vano preguntarse cómo puedes hacer para olvidarte de eso que te lastima, cuando eso mismo te haría la persona más feliz del mundo, si quisiera. Pero los sueños despierta siempre los he tenido.

Es cuando ya no encuentras una explicación lógica por más que la busques, cuando ya no hay palabras o experiencias que te ayuden a entender que te sucede, que te das cuenta que es amor. 

Pero a nadie le importa, a nadie le importa que te enamoraste por primera vez. Y el invierno llegó. 

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